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Economía del Arte

28 May, 2015 // By areadmines3 // Artículos de arte

Es muy probable que como artistas rara vez nos cuestionemos temas demasiado técnicos, sin embargo la Economía del Arte es una importante área de estudio y no está demás, por lo menos, saber que existe. Les compartimos este texto de Andres Roemer.

Posiblemente, al lector le parezca sorpresivo e incluso desconcertante, encontrarse con un análisis económico de la cultura. ¿Qué puede explicar la economía en el campo de la cultura y las artes? Posiblemente, lo primero que le llegue a la mente serán cuestiones de compra y venta de obras artísticas, problemas de asignación del presupuesto para la cultura en algún país, investigaciones sobre la contribución de la cultura y las artes al desarrollo económico, problemas y oportunidades en materia arancelaria versus no arancelaria de industrias culturales o incluso, si es más vanguardista, el papel de la economía en la mente creativa. Incluso, podría pensar que la economía no tiene (o no debiera tener) injerencia alguna en el campo de la cultura y las artes. Hace algunos años, aún los economistas se habrían sorprendido al escuchar que exista tal cosa como el paradigma económico del arte. Al mismo tiempo, las contribuciones que había en esta área eran pocas y aisladas, y sólo de economistas personalmente interesados en el tema. La pregunta relativa a si el gobierno debe apoyar las artes, sin embargo, ha sido discutida desde finales de los sesentas en el área de finanzas públicas.

¿Cuáles son los aspectos considerados y las herramientas utilizadas al tomar en cuenta el modo de pensar de un economista? ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades del paradigma económico en las artes? Un objetivo es convencer a los economistas (y seudoeconomistas) con su propio lenguaje de por qué es importante (o no irrelevante) darle prioridad y destinar recursos públicos al arte y a la cultura.

La ciencia económica estudia la escasez como elemento sine qua non, que confiere existencia a la disciplina y la hace aplicable. Esto significa que, cuando se lleva a cabo una actividad, no es posible realizar otra que ocupe los mismos recursos. Cuando se utiliza trabajo y capital (infraestructura, equipo técnico), dichos recursos humanos y materiales no pueden utilizarse al mismo tiempo para otro propósito.

En las artes, los medios también son escasos. Un director de teatro, por ejemplo, no puede realizar todas las obras que le gustaría: tiene que hacer una selección de las mismas. De este modo, siempre estamos forzados a comparar usos opcionales con los medios disponibles.

¿Qué puede aportar la economía al debate y a la concepción analítica de las políticas públicas en un tema tan ajeno al “mercado tradicional” como lo son el arte y la cultura?

La economía, como disciplina independiente, con metodología y agenda propias, es un fenómeno relativamente reciente, producto de un esfuerzo intelectual de los dos últimos siglos. Anteriormente, los temas económicos eran abordados desde la perspectiva de la filosofía, el derecho y la historia.

El proceso de desarrollo de la economía en tanto que disciplina independiente, con identidad propia, condujo a un distanciamiento indebido, pero entendible, de las disciplinas maternas. Afortunadamente, y como consecuencia de su maduración, la economía se ha acercado a disciplinas no tradicionales de análisis en casos como el de la cultura y las artes. Este movimiento nació en la década de los cincuentas gracias a un grupo de distinguidos académicos, asociados con las Escuelas de Economía y Derecho de la Universidad de Chicago, entre los que destacaban los profesores Aaron Director y Ronald Coase a modo de líderes intelectuales.

La contribución “clásica” es de Baumol y Bowen (1966) y trata sobre los recurrentes problemas financieros de las artes escénicas. Esto desencadenó un interés inmediato y llevó diversas investigaciones. Encuestas y estudios de la economía del arte aparecen en un artículo de Throsby (1994) y en varios tratados como los de Throsby y Withers (1979), Frey y Pommerehne (1989), Peacock (1993), Heilbrun y Gray (1993), y Benhamou (1996). Colecciones de artículos han sido editadas por Blaug (1976) y, más recientemente por Towse y Khakee (1992), Peacock y Rizzo (1994), y Ginsburgh y Menger (1996).

Hoy en día, el análisis económico de la cultura se ha convertido en un campo definido en el ámbito de la economía. Existe una revista de investigación reconocida desde hace varios años, el Journal of Cultural Economics, así como una asociación académica en la materia, la International Association for Cultural Economics; de igual manera, a la fecha se han escrito numerosos libros, y es casi imposible contar el número de artículos relevantes en revistas de investigación sobre economía de la cultura y las artes.

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